jueves, 26 de junio de 2014

Ana Mª y Mª Teresa

Ayer me dirigía a la presentación de un libro de Mª Teresa Álvarez en el "Nuevo Ayala" de Oviedo, cuando escuché en la radio la noticia de la muerte de Ana Mª Matute. Como me ocurre siempre, me sentí un poco triste y recordé todos esos títulos maravillosos que fui leyendo desde que, en el instituto, mi profesor de Literatura de 2º de BUP nos habló de Ana Mª Matute y su “Pequeño teatro”, que había alumbrado con tan sólo 17 años, lo que a mí me maravillaba, pues yo tenía sólo dos menos.
De todas sus obras, recuerdo dos con un cariño especial: La primera es“Olvidado Rey Gudú”, con su interminable lista de personajes y escenarios fantásticos, que tan bien reflejan el bien y el mal que nos rodean cada día. La segunda lleva como título “Paraíso inhabitado”, y de ella me quedó sobre todo el recuerdo de una casa muy grande, una niña muy solitaria y el valor de los libros y la fantasía como alimentos de nuestra existencia.
Leyendo los artículos que salen hoy en la prensa, me entero que en septiembre se publica lo que será su obra póstuma, “Demonios familiares”, y me siento admirada del valor de una mujer que, a sus 88 años y después de una vida intensa y en algunos momentos, trágica, seguía teniendo la fuerza suficiente para escribir, con todo el esfuerzo que ese oficio conlleva. De todas las imágenes que pude encontrar, me gusta esta foto, que refleja este estilo de belleza intelectual que tan de moda estaba en los años sesenta y setenta.
Mª Teresa Álvarez tiene poco que ver con Ana Mª Matute, pero sus obras también ocupan un lugar destacado en mi biblioteca personal. Ayer, en el café del “Nuevo Ayala”, nos contaba que, a raíz de su serie para televisión española “Mujeres en la Historia”, descubrió la importancia de reivindicar la figura de numerosos personajes históricos de sexo femenino.
Desde Catalina de Lancaster, primera princesa de Asturias, hasta Margarita de Parma, hija bastarda de Carlos V (que llegó a ser gobernadora de los Países Bajos), pasando por figuras tan diversas como “Isabel II”, “La comunera de Castilla” o “La Infanta Paz de Borbón”. Periodista de profesión, Mª Teresa escribe muy bien y lo hace con un gran rigor histórico, documentándose profusamente para cada una de sus obras.
Terminado el acto y de regreso a mi casa, pensaba que soy una persona muy afortunada, pues me inculcaron la afición a la lectura desde niña, nunca me faltaron libros qué leer a mi alrededor y, desde siempre, tuve la oportunidad de disfrutar de momentos maravillosos, gracias al ingenio y duro trabajo de escritoras como Ana Mª y Mª Teresa.

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