lunes, 30 de diciembre de 2013

Balenciaga y la Marquesa de Llanzol

Acabo de terminar la lectura de "Lo que escondían sus ojos", novela escrita por Nieves Herrero, en la que describe los amores entre Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol y Ramón Serrano Súñer, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco, en los primeros años de la dictadura, que además fueron previos a la 2ª Guerra Mundial.
El fruto de esas relaciones clandestinas sería el nacimiento de una niña, Carmen Díez de Rivera, quien tendría gran protagonismo en los primeros años de la Transición. Sus memorias fueron escritas por Ana Romero, y en ellas cuenta la tragedia que supuso en su vida, saber que el hombre del que estaba enamorada (uno de los hijos de Serrano Suñer), era en realidad su hermano.
La novela me ha gustado mucho. Además de describir de una forma bastante correcta, las relaciones entre los dos gobiernos (el alemán, empeñado en involucrar a España en su política expansiva y el español, intentando mantenerse neutral), en el libro se nos cuenta de manera muy entretenida el estilo de vida frívolo y desenfadado de la alta sociedad en aquellos años de posguerra, en los que la mayoría de los españoles pasaban hambre y frío. Me ha encantado, especialmente, la descripción que hace la autora de los looks de la marquesa, que vestía exclusivamente de Balenciaga. El genial modisto vasco llegó a conseguir fama internacional, y hoy podemos ver una parte muy importante de su colección en el museo de Guetaria (San Sebastián).

lunes, 23 de diciembre de 2013

La sonrisa de María de Villota

Pocas lecturas me han impresionado tanto este año, como el pequeño libro titulado “María de Villota. La vida es un regalo”, obra que fue publicada apenas una semana después de la muerte de la corredora automovilística. En ella narra momentos importantes de su vida personal y deportiva, pero sobre todo, describe el proceso de recuperación tras el terrible accidente que sufrió en Gran Bretaña, el 3 de julio de 2012, del que logró salir con vida aunque con terribles secuelas. A lo largo del libro, María da un continuo ejemplo de valentía y coraje. El terrible trauma que puede suponer que una chica joven y guapa, en un momento de plenitud personal y profesional, se encuentre postrada en un hospital, con el rostro desfigurado e intensos dolores, es convertido por la piloto en una experiencia de agradecimiento y superación. María agradece poder seguir viviendo, poder levantarse cada mañana y disfrutar de su familia, sus amigos, el perro y la naturaleza... Como escribe, le “espera su sonrisa a la vuelta de la esquina” y convierte esta sonrisa en su mejor arma de comunicación. Las palabras de María son muy emocionantes y es fácil que nos arranquen las lágrimas. Sin embargo, transmite tanta ilusión y optimismo, que la lectura es muy positiva. Su imagen moderna, con pelo corto y casi blanco, labios y antifaz rojos, asomando desde la portada, nos invita a sonreír también y tratar de encarar los momentos difíciles que todos pasamos con esperanza, pues como ella dice, “la vida es un regalo" y es muy importante que la sepamos disfrutar, valorando el cariño de los que nos rodean y mirando siempre, siempre hacia adelante. O hacia arriba.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Obama, el protocolo y las nuevas tecnologías

La lamentable imagen que estos días dio la vuelta al mundo, en la que vemos a Obama, Cameron y la primera ministra danesa Helle Thorning Schmidt fotografiándose, sonrientes, mientras participan en un acto celebrado en memoria de Mandela, tiene, al menos, un efecto positivo: comprobar lo ridículos que nos pueden llegar a hacer los usos cotidianos de las nuevas tecnologías. La imagen tiene importancia y trascendencia, pues está protagonizada por dos importantes y conocidos mandatarios, a los que acompaña otra algo menos conocida, pero presidenta de un gobierno, al fín y al cabo. Tres gobernantes que están representando a su estado en una ceremonia que se realiza en memoria de Nelson Mandela, que fue Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, en 1992, Premio Nobel de la Paz un año más tarde, además de primer presidente negro de Sudáfrica de 1994 a 1999. El protocolo fue inventado por el hombre para que hubiera unas reglas de comportamiento y actuación durante los actos más solemnes. En la vida cotidiana no es necesario el protocolo, son suficientes unas sencillas y básicas normas de cortesía, que van evolucionando según avanzan los siglos y que regulan cómo saludar, comer o dirigirnos los unos a los otros, de forma natural. Sin embargo, en episodios destacados como puede ser una boda, la firma de un acuerdo comercial con otra empresa, un homenaje...en esos momentos, los gestos espontáneos son sustituídos por otros más formales y contenidos, acordes con la trascendencia del momento. Dan muestra de cultura y educación, recogen los rasgos de la tradición histórica y, sobre todo, solemnizan momentos importantes. Las funciones de representación de los gobernantes les obligan, frecuentemente, a participar en actos protocolarios, que en la mayoría de las ocasiones son transmitidos por los medios de comunicación. Gracias a los medios se sabe cómo van vestidos, cómo se saludan e incluso, se perciben los gestos de agrado o de enfado, según avance el ritmo de las negociaciones. Sus jefes y jefas de protocolo les indican la forma de entrar, saludar, mirar a la cámara. Incluso les enseñan a controlar sus gestos y posturas, para que la “comunicación no verbal” sea capaz de evidenciar, siempre, un estado de ánimo positivo. Firmeza, valor, tesón, energía, optimismo, esperanza... el surtido es amplio y variado, y cada día, los gobernantes se afanan en obedecer con disciplina las indicaciones, para conseguir trasladar el efecto deseado. Algunos son capaces de dotar a sus papeles de naturalidad, lo que los hace más creíbles e incluso, más queridos por el ciudadano, que debe ser capaz de interpretar correctamente los mensajes. Queda fuera de toda duda que la irrupción de las nuevas tecnologías y el uso masivo de las redes sociales, facilita el trabajo y las relaciones sociales. Especialmente, ha modificado con intensidad la vida de los ciudadanos...y la de sus gobernantes, que además de cumplir con sus responsabilidades políticas y ejecutivas y representar su papel en los actos protocolarios, deben lograr una presencia inmediata y continua en los medios. Sobre todo, es importante que alcancen visibilidad en las redes sociales, el sistema de comunicación más rápido y democrático del mundo, capaz de ayudarles a conseguir algo que todo buen político aprecia inconmensurablemente: la popularidad. A lo largo de la Historia, ésta fue tomando diferentes formas, como es natural, y fue evolucionando adaptándose a los cambios sociales que se fueron generando, hasta llegar a la imagen actual, más frívola e informal, en la que “saltarse el protocolo” se interpreta como una señal de cercanía y naturalidad. Desconozco la reacción de los jefes de protocolo de Obama, Cameron y Schmit cuando comprobaron que la foto se difundía a toda velocidad a través de las redes sociales. Quizás se disgustaron porque sus presidentes no habían hecho bien los deberes o se conformaron con criticar el tremendo error en la organización del acto, que contrató como intérprete de signos a un impostor. Puede ser que, sin embargo, estén satisfechos, pues a lo mejor, pertenecen a esa nueva hornada de profesionales del protocolo que, dispuestos a todo con tal de que el acto comunique y llegue a los ciudadanos, se olvidan de que el fín no justifica los medios. La “infantilización de la sociedad” ha llegado a los actos protocolarios. Menos mal que, a los millones de admiradores que la genial figura del líder negro tiene en el mundo, les quedará el recuerdo de la imagen del pueblo sudafricano vestido con ropas multicolores, recordando con alegría a “Madiba”, cuya figura siempre estará por encima de Obama, el protocolo y las nuevas tecnologías y que al ritmo de “The Specials” nos acompaña desde hace muchos años. Free, Nelson Mandela.

jueves, 10 de octubre de 2013

Carmina, Abuela Campesina

AMCA entrega cada año la distinción de “Abuela Campesina”, con la que desea premiar valores como el esfuerzo, la entrega a los demás, el sacrificio, la energía y el tesón, que consideran propios de la mujer rural. Este año, el homenaje recae en Carmen Rodríguez Fernández (Carmina), de Ardaliz (Limés, Cangas del Narcea), quien fue presidenta de la asociación desde su creación, en 1989, y que finalizó su etapa en junio de este año, para compartir más tiempo con su familia y poder dedicarse con más ahinco a su faceta de empresaria de turismo rural. Carmina nació en Bimeda (Cangas del Narcea), en una familia rural, pero no campesina. Muy joven, con 20 años, se casó con José Calvo, del Palacio de Ardaliz y miembro de una familia dedicada a la agricultura y la ganadería. Cuando se casa, Carmina no se conforma con adoptar el rol tradicional que hasta entonces correspondía a las mujeres, caracterizado por un intenso trabajo (en las actividades agrícolas y ganaderas y las tareas domésticas), pero no reconocido ni, por supuesto, remunerado. Es así que Carmina, pese a no proceder de familia campesina, comienza a involucrarse directamente en los trabajos de la hacienda. Como era costumbre, acompaña a su suegra a la feria de Cangas, a dónde lleva los quesos frescos y la mantequilla que elaboraban con la leche. Con el dinero que ganaban, proveían a la casa familiar de alimentos básicos que ellos no producían, como el aceite y el azúcar. Por seguir la costumbre también, aprende a atender al ganado y trabajar los campos. En este sentido, recuerda cómo se le hizo muy dificultoso “andar delante las vacas”, cuando tenían que preparar la tierra para sembrar los nabos. El carácter emprendedor de Carmina aparece y empieza a sugerir cambios. ¿Por qué no empezar a vender otros productos? Por ejemplo, las manzanas de Paraíso, cuyo sabor dulce y color amarillo, que derivaba en rojizo por la cara dónde le daba el sol, encantaban a las mujeres de los mineros, las únicas que, en aquellos años sesenta, podían pagar a duro la pieza... Carmina y José, el primogénito de la familia, continuan viviendo en el Palacio y allí tienen a sus dos hijos, José Juan y Alejandro. Carmina los cría mientras sigue trabajando, y es durante los años escolares, cuando comienza a aflorar, de forma visible, su vena asociativa y reivindicativa. Participa activamente en la asociación de padres, empeñada en conseguir algo tan básico como la luz y la calefacción en las aulas; a través de la asociación, crean el grupo folklórico “Los Txumerinos”, con el que recorren Asturias, llegan a Jaca y Palma de Mallorca, e incluso Lorient... Carmina vive unos años muy felices, cerca de los suyos e insuflando en ellos el deseo de superación y la cultura del esfuerzo. Un rasgo de su personalidad que la define como persona es, además, su intenso compromiso político. Evoluciona desde posiciones más radicales hasta la militancia en el PSOE, partido al que pertenece desde los años de la transición y en el que colabora activamente, lo que la llevaría a participar en la Comisión ejecutiva, siendo secretario Luis Martínez Noval, y en la candidatura electoral, encabezada por este último, con motivo de las últimas elecciones que ganó Felipe González, en 1993. Sin embargo, es la vena sindical y asociativa aquella con la que Carmina se siente más identificada. Cuando UCA (Unión de Campesinos Asturianos), nacida en 1977, nombra una delegación en Cangas del Narcea, José Calvo se afilia pues es plenamente consciente de las dificultades del campo y los enormes retos a los que los empresarios del campo se enfrentan. Como no podía ser menos, Carmina participa junto a su marido, llegando a convertirse en la primera mujer secretaria de organización de este sindicato. Su participación activa en UCA la lleva a exponer una ponencia, sobre la problemática de la mujer rural, en el primer congreso de la organización. La idea fundamental de su intervención, constituyó la esencia de lo que, a partir de ese momento, se convertiría en la razón de su lucha: la reivindicación del papel que corresponde a la mujer rural, una mujer que gozaba de la igualdad en el trabajo, pero que no tenía recompensa ni visibilidad y a la que, sobre todo, le faltaba autoestima. De esta manera, nace AMCA entre 1988 y 1989. La Asociación de Mujeres Campesinas tiene su foco original en los concejos de Allande y Cangas del Narcea. Es el 14 de febrero de 1989, cuando Carmina, acompañada de sus fieles colaboradoras, recoge los documentos de constitución de la asociación en la Delegación del Gobierno en Oviedo e inicia una intensa actividad, dedicada a conseguir el reconocimiento social de la mujer del del campo y la conservación de su memoria cultural. Sobre todo, encamina sus esfuerzos a alcanzar dos cuestiones básicas: la concienciación de cada mujer, sobre su papel fundamental en la empresa familiar y la formación profesional, como recurso para adquirir una mayor especialización y por tanto, capacitación. Charlas sobre planificación familiar, cursos de formación técnica, colaboración en organizaciones nacionales e incluso, europeas, llegando a participar en acciones desarrolladas en Estrasburgo... Un trabajo intenso y fructífero, que hizo a la asociación merecedora de la “Medalla de Asturias”, en la categoría de plata, en el año 2007. Además de estas múltiples actividades, Carmina, al frente de AMCA, se empeña en otras muy importantes, como la edición de un trabajo, cuya publicación contribuyera a la conservación de la memoria cultural de las mujeres del campo. Así nace “Sabores y saberes de las mujeres rurales asturianas”, miscelánea de las recetas de la gastronomía asturiana, recogidas por concejos. De forma pararelela a su intensa actividad sindical, política y asociativa, Carmina sigue trabajando en el negocio familiar, agrícola y ganadero. Atiende al ganado, cuida los partos, instala y explota invernaderos, diversifica la producción para que ésta se haga más competitiva...Su energía y el apoyo mutuo que se brindan entre ella y su marido, José, le ayuda a sobrellevar dificultades y de toda índole. Pero, sobre todo, siempre queda lugar para la ilusión, y mientras ve consolidarse a sus hijos y vive, emocionada, el nacimiento de sus tres nietas y nieto, Carmina consigue materializar lo que fue un sueño perseguido durante muchos años: la rehabilitación en 2004 de una parte del “Palacio de Limés”, para convertirlo en casa de aldea, negocio del que se declara enamorada y por el que la conocen muchos huéspedes, agradecidos de su generosa acogida. Es por todo ello que AMCA, en una nueva edición de la “Abuela Campesina”, desea distinguir a esta mujer ganadera, activista por los derechos de la mujer, política y sindicalista, que asumió como tarea fundamental de su vida, la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer del campo, iniciando una revolución, cuyo fruto se puede ver hoy, ante una generación de mujeres campesinas más independientes, formadas y sobre todo, mejor preparadas ante los constantes retos de la sociedad actual.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El Gran Ducado de Luxemburgo

Esta semana se ha casado Felix, uno de los hijos de los Grandes Duques de Luxemburgo.
El evento nos sirve de disculpa para comentar, en líneas generales, algunas cuestiones protocolarias referidas al Gran Ducado, cuya simple mención, ya resulta peculiar. Luxemburgo es un pequeño estado de Europa occidental (tan sólo tiene 2.586 km cuadrados), que fue convertido en ducado por los emperadores germánicos en el siglo XIV. Su historia está muy ligada a la española, pues al ser incorporado en 1441 al estado borgoñón, permaneció bajo administración española hasta 1714, cuando fue cedido a la línea austríaca de la dinastía de Luxemburgo. En el siglo XIX, por fín, logró la independencia.
El jefe de estado de este pequeño, pero rico y desarrollado país, es el Gran Duque. La forma política que lo rige es una monarquía constitucional, en la que (a diferencia, por ejemplo, de la española) el poder ejecutivo recae sobre el Gran Duque y un gabinete formado por varios ministros (a su vez, dirigidos por un Primer Ministro).
El Gran Duque es, como antes señalamos, el jefe del estado de Luxemburgo. Tiene tratamiento de “Alteza Real” y no de Majestad, pues a pesar de ser soberano, lo es de un gran ducado. Sin embargo, es también “Príncipe de Nassau y “Borbón-Parma”, por lo que a la hora de mencionarlo, se señala primero su condición de Gran Duque a la de Príncipe. El actual Gran Duque es Enrique de Luxemburgo, casado con María Teresa, de ascendencia española a través de sus orígenes cubanos.
!Por cierto!, Enrique sucedió a su padre, Juan, en la jefatura del Estado, en el año 2000... y no a causa del fallecimiento de éste (que nació en 1921 y aún sigue vivo), sino por su abdicación. No olvidemos que ésta es una práctica más habitual en las monarquías centroeuropeas que en la española.
Los símbolos oficiales (escudo, bandera e himno), fueron regulados por un “memorial” publicado en 1993. El escudo tiene tres versiones (armas pequeñas, medianas y grandes), que tienen como elemento esencial, un único campo burelado de plata y azur de diez unidades, un león de gules, armado, lampasado y coronado de oro y de cola horquillada. Además, aparece timbrado con una corona de Gran Duque (es como una corona real, pero sin forrar).
La bandera es muy parecida a la de los Países Bajos; se compone de tres franjas horizontales del mismo tamaño, de color rojo, blanco y celeste. Estos colores comenzaron a ser utilizados entre 1845 y 1848, probablemente porque son los mismos que aparecen en las armas de los duques.
En cuanto al himno, a diferencia del nuestro, tiene título: “Nuestra Patria”. La letra fue escrita en 1859 y la música, compuesta en 1864. Al ser tres los principales idiomas del Gran Ducado, existen tres versiones del himno, en luxemburgués, francés y alemán. En la página web de la embajada de Luxemburgo en Madrid madrid.mae.lu/‎, tenemos una interesante información sobre la cultura, economía, política... de este pequeño estado. Una última curiosidad, relacionada con el protocolo y la etiqueta. La Gran Duquesa María Teresa, es una de las pocas soberanas reinantes que luce vestimenta y mantilla, de color blanco, ante Su Santidad el Papa. ¿Por ser soberana católica? Su suegra, Josefina Carlota, también la lucía en ceremonias solemnes, como la investidura del papa Juan Pablo II. Pero ésa es otra historia...
http://www.hola.com/realeza/casa_luxemburgo/2013092167117/boda-religiosa-felix-luxemburgo-claire-lademacher/

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Es Protocolo Empresarial?

El protocolo ha estado vinculado, tradicionalmente, con las instituciones del Estado, por lo que deriva de la costumbre y la tradición y se regula mediante unas normas legales. Además, existe un protocolo para cada ámbito de la sociedad, de forma que la Universidad, la Iglesia, el Ejército, el mundo del Deporte... tienen su propio protocolo.
En todo este entramado, existe un sector que se caracteriza por el dinamismo, la rapidez en su evolución, el protagonismo absoluto en la economía y, sobre todo, la capacidad emergente y de adaptación a los cambios: es el mundo de la empresa, que al igual que las instituciones del Estado y el resto de sectores antes citados también necesita la aplicación de un protocolo. En el caso de grandes empresas, de dimensión nacional, europea e incluso internacional, entendemos bien su sentido, pero ¿por qué lo debemos aplicar en la pequeña y mediana empresa? Don Felio Vilarrubias, patriarca del protocolo en España y pionero en su integración en los estudios universitarios, considera que una de las proridades absolutas del protocolo es “trabajar bien la organización de actos” y hace tiempo que insistió en la importancia de aplicar el protocolo en la empresa; la escuela surgida tras su magisterio, defiende que los actos comuniquen una idea, un proyecto, un programa... pues “un acto que no comunica, no existe”.
Partiendo de estas premisas, se pueden recordar algunos tipos de actos o secuencias que se viven en la empresa y comentar en qué medida se puede aplicar un protocolo en ellos. A nivel interno, ejemplos de actos protocolarios, pueden ser:
Toma de posesión de cargos: Tomando como referencia al protocolo institucional, se puede organizar una sencilla ceremonia en la sala de juntas; se planificarán unas secuencias y, sobre todo, se intentará que el acto exprese en todo momento la importancia de la empresa y la dignidad que se confiere a la persona que a partir de ese momento asumirá una gran importancia en su dirección: a mayor importancia de a empresa, mayor cuidado de sus ceremonias. Juntas generales: la complejidad en su organización aumenta según sea el número de asistentes, a los que hay que situar, aportar la documentación y cuidar de que durante la reunión dispongan de todos los servicios necesarios. Otras cuestiones en las que se deben aplicar criterios protocolarios son: ¿en qué orden se coloca a los órganos de dirección? ¿cuál es el correcto para las intervenciones? ¿son necesarias personas auxiliares? ¿cuándo se deben colocar banderas oficiales? ¿cuál es el lugar apropiado para las enseñas de la empresa? Reuniones de trabajo: la mayoría de las empresas disponen de una sala acondicionada para celebrar estas reuniones, en las que conviene aplicar también el protocolo correspondiente, que nos puede señalar el lugar en el que sentar al presidente de la empresa, las personas que deben estar situadas a su derecha e izquierda, la colocación respecto a la puerta de entrada y las ventanas, los turnos de participación, la forma de acudir vestidos a estas reuniones.. En cuanto a los actos externos, adquieren, si cabe, mayor complejidad, pues dependen de relaciones con otras empresas o instituciones.
Viajes comerciales: En la actualidad son frecuentes (y necesarias) las expediciones comerciales a países extranjeros, cuyas costumbres y normas son muy diferentes a las nacionales. En estos casos, es fundamental conocer de antemano los ritos y costumbres que siguen en sus negociaciones comerciales y empresariales: tipo de saludo, vestuario adecuado, agasajos en los negocios, ritmo en la negociación, temas, alimentos o colores prohibidos, cuestiones religiosas... !cuántas negociaciones han fracasado por un desconocimiento de las cultura del interlocutor empresarial! Visitas de delegaciones: Una empresa que recibe la visita de una delegación debe saber agasajarla convenientemente, como bien explica Don José Antonio de Urbina. Recibirles en el aeropuerto, poner un coche a su disposición, buscar un alojamiento adecuado: tratarles bien, pues el objetivo es finalizar el proceso de negociación con éxito. En este caso, son muchas las cuestiones a tratar: ¿se entregará algún obsequio y de qué tipo? ¿son apropiados los regalos de empresa con el logo incorporado? ¿cuándo proceden los programas sociales (ocio, cultura, diversión, gastronomía)? ¿quién paga en el restaurante? Programa de relaciones públicas: Toda empresa (pequeña, mediana y por supuesto, grande) debe diseñar un programa de relaciones públicas a su medida, enfocado a promocionar su producto o servicio a la sociedad. Además de las ya tradicionales exhibiones comerciales, se pueden programar visitas para grupos, a través de las que se muestren las fases de producción, se dé a conocer el entorno en el que nace el producto, se haga una degustación o demostración ante los visitantes: todo con el fín de que éstos adquieran confianza y se conviertan en clientes. Montaje y desarrollo de ceremonias: Descubrimiento de placa, corte de cinta, colocación de primera piedra... son ceremonias protocolarias tradicionales. Pero su montaje reviste, si no dificultad, si una cierta preparación y conocimiento de técnicas, que respondan a preguntas como ¿procede la invitación a autoridades oficiales? ¿qué tratamiento se debe utilizar? ¿cómo se elaboran las intervenciones? ¿cómo se convoca a los medios para que el acto no se olvide el mismo día de su celebración? ¿qué fecha se escoge y cómo se redactan las invitaciones? Efectivamente, son muchos los temas a trabajar desde el punto de vista del protocolo empresarial. Además, queda claro como una empresa que trabaje bien estas cuestiones ofrecerá una imagen más digna, adecuada y profesional a las instituciones, a los medios de comunicación y, sobre todo, a sus clientes, que como todas las gentes de empresa saben muy bien, acaban escogiendo el mejor producto. Muchas empresas ofrecen un buen producto, pero de entre todas ellas, siempre sobresale la que logra “comunicar mejor”, la que ofrece el mensaje adecuado y la que muestra una imagen digna y correcta, cuestiones para las que resulta imprescindible un departamento de protocolo o, en su defecto, el recurso a un profesional que asesore convenientemente sobre estas cuestiones. El protocolo aplicado a la empresa queda, así, conceptuado como una “comunicación empresarial”, enfocada a la relación con las autoridades, la imagen de la empresa y la atención al cliente.