jueves, 14 de junio de 2012

El carbón en el Alto Nalón

  
REFLEXIÓN SOBRE EL CARBÓN COMO FACTOR DE DESARROLLO EN EL ALTO NALÓN


(La mina es uno de los factores más importantes en la historia y economía de Asturias. En épocas protohistóricas ya existían en el territorio que hoy forma nuestra región explotaciones mineras (cobre, oro, malaquita), aunque no sería hasta la etapa de la dominación romana cuando llegarían a alcanzar una mayor dimensión).

Asturias es minera, por tanto, y el territorio del Alto Nalón también se vio afectado por este rasgo. Sin embargo, hasta mediados del siglo XVIII no se comenzaron a descubrir los primeros yacimientos, en este caso, de carbón, , que no serían explotados hasta mediados del siglo XIX. Comenzaba entonces un proceso de industrialización que provocaría importantes transformaciones en la economía, sociedad, cultura y paisaje de nuestro territorio, que hoy, siglo y medio después, están viviendo su etapa final, contribuyendo a la recuperación de lo que fueron nuestras señas de identidad a través de los siglos.

Dos de nuestros recursos tradicionales más importantes, el agua y la madera, se convirtieron en aliados indispensables para el desarrollo de la minería del carbón. A partir de los años 40-50 del siglo XIX, comenzaron las primeras explotaciones de la minería de montaña, levantándose estructuras de extracción y transporte y configurándose las “bocaminas” como el elemento más característico de la minería de montaña. Las minas de montaña, o “chamizos” estaban localizadas en las laderas de los cordales, y su mano de obra estaba formada por obreros procedentes de las caserías cercanas a las explotaciones, que seguían considerando los trabajos agrícolas como su ocupación habitual, y el trabajo minero como el medio para lograr una fuente de ingresos secundaria. No es de extrañar que circunstancias como las dificultades para la extracción del mineral, la escasa mecanización de las explotaciones y los salarios míseros determinaran un bajo rendimiento del obrero, que junto a la emigración a ultramar determinó la carencia de brazos a partir de 1860.

Es a partir de los años de la “Gran Guerra” , entre 1915 y 1918, cuando la minería asturiana comienza a vivir su época dorada. El aumento de producción se ve acompañado de una evolución clara en los elementos morfológicos y paisajísticos de las aldeas y pueblos de la cuenca. De forma paralela, la minería del carbón evoluciona a una etapa caracterizada por la extracción mediante “pozo vertical”. En este momento, la entrada a la mina se realiza a través del “pozu” y como se explotaban las mismas capas que en el pasado, aunque ahora, a más profundidad, la actividad minera se producía, por lo general, a escasos metros de las antiguas minas de montaña. Por otra parte, surge una nueva forma de promoción de las viviendas: el “poblado”, cuya construcción implica una intensa transformación respecto a los núcleos de población preexistentes.

Los pozos de nuestro territorio fueron situados, por lo general, en lugares caracterizados por una topografía suave, cercanos a las vegas de los ríos. A partir de los años 60, asistimos a un nuevo elemento de transformación urbana: la construcción de las barriadas,que permitió la llegada de miles de nuevos habitantes a La Felguera, Sama, Ciaño, El Entrego, Sotrondio, Blimea, Barredos, La Pola... unos, procedentes de las aldeas cercanas; otros (la mayoría), inmigrantes de las regiones de Andalucía, Extremadura, las dos Castillas, que iniciaron una nueva vida en la Cuenca marcada por el trabajo y el sacrificio, pero guiada por la esperanza en un mejor futuro para sus hijos.

El pozu, con sus elementos más característicos (el castillete y las casas de máquinas), se convierte en la seña de identidad de la cuenca media del río Nalón. Alrededor, las barriadas mineras y el casco histórico de los pueblos y más arriba, la montaña, que asiste impasible al devenir de la cuenca durante el siglo XX, como diciendo: “volveréis a mí”. A medida que la reconversión minera se convierte en un hecho ineludible, el paisaje que nos rodea va recuperando su imagen tradicional, convirtiéndonos, de paso, en protagonistas de una nueva etapa de nuestra Historia, orientada a la reutilización de todo este legado minero que, en base a su alto valor patrimonial, está considerado un elemento histórico de vital importancia, con gran interés turístico.